La llegada del cachorro a casa es un verdadero acontecimiento, todos lo recibimos casi como a un juguete, pero el juguete al ratito hace pis, luego quiere comer y más tarde descansar... tenemos que estar preparados para todos estos eventos.
Su alimentación debe ser la aconsejada por el veterinario de entre los piensos que existen en el mercado según nuestras posibilidades económicas, teniendo en cuenta que para ellos también es aplicable aquello de “somos lo que comemos”.
Durante la etapa de cachorro deben disponer de agua fresca a su alcance durante todo el día y la frecuencia de la comida y la cantidad serán las que nos indique el veterinario
Los recipientes para agua y comida no deben ser de materiales porosos, preferible el acero inoxidable, de fácil limpieza y desinfección.
Si deseamos que tenga un lugar propio para descansar debemos fijarlo así desde el primer momento, más tarde será muy difícil quitar hábitos de conducta que nosotros mismos hemos inculcado, recordemos que un cachorro pequeño es incapaz de subir solo a un sofá o a una cama.
En cuanto al pis, debemos darle paseos cortos pero frecuentes, así se acostumbrará a que en sus salidas fuera de casa es cuando debe hacerlo, le premiaremos cuando lo haga con una caricia y un “muy bien”, que el enseguida asocia con algo que nos agrada. También hemos de tener presente que como los bebes hará caca y pis sobre todo en la hora después de las comidas por lo que es importante observar esa pauta: comida y salida. Hemos de dejar atrás la consabida reprimenda de restregar la nariz de nuestro nuevo amigo por sus micciones o defecaciones, no sirve para nada sino más bien para que quiera esconderlas o simplemente se esconda, observar la pauta antes indicada es sin lugar a dudas el mejor método para conseguir salir victorioso en ese tema.
Otro capítulo importante son los lloros nocturnos o diurnos, hemos de tener en cuenta que el cachorro llega de vivir con su mamá y hermanitos y el cambio es muy radical para él. Nueva casa, nuevos amos y nuevos hábitos todo ello hace que añore lo conocido, la manera de paliarlo o reducirlo será poner a su disposición alguna prenda de ropa que estuviera en su antiguo hogar, un despertador que imite los ruidos del corazón y no se sienta solo o incluso en casos persistentes dejar conectada muy bajito la radio (su sistema auditivo es mucho más potente que el nuestro) para que se sienta acompañado.
Debemos comentar también porqué los cachorritos muerden las cosas de casa blandas y duras, es sencillo explicarlo; así como a los bebes les molesta la salida de la dentición a nuestros cachorros les pasa lo mismo y sobre los cuatro meses que es cuando se produce la muda de los de leche el dolor y las ganas de morder se acentúan , es en ese momento cuando hemos de procurarles juguetes y golosinas, peluches ... si no queremos que desahoguen el dolor y la necesidad de morder con nuestros objetos más preciados.
En nuestra primera visita al veterinario, el nos aconsejará las pautas de vacunación y desparasitación para que el cachorro y nosotros mismos estemos a salvo de peligros innecesarios.
El cachorro, cuanto antes, debe estar identificado siguiendo la normativa del país y región donde estemos, en caso de pérdida es mucho más fácil que nos lo devuelvan.
Por último, en cada país, comunidad autónoma o localidad en la que residamos, existe una legislación específica en cuanto a responsabilidades de los dueños y los derechos de los animales cuyo cumplimiento aceptamos desde el momento en que queremos ser dueños responsables.